
Durante los años 1884 y 1898 muchos de los habitantes de Asturias marcharon a América en busca de prosperidad y fortuna. Estos emigrantes reconocidos por el calificativo de indianos ocasionarían tras el regreso de la aventura americana, el surgimiento de una de las corrientes arquitectónicas más llamativas de toda la historia del litoral asturiano. Enriquecidos por el éxito de los negocios de ultramar, estas familias acomodadas encargaron la construcción de las llamada casas indianas, auténticas mansiones que llaman la atención por el vistoso refinamiento que los nuevos ricos asturianos se empeñaron en divulgar como distintivo de prestigio social.

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